| Nevados
Urus (5,495 m.) e Ishinca (5,560 m.) |
Lunes
28
Día
central en la celebración de fiestas
patrias, para nosotros era el inicio del segundo
intento de cumbre, esta vez el nevado elegido
era el Ishinca. Estuve despierto desde la 1:00
am esperando que sonara el despertador a la
hora indicada. Salí de la carpa, prendí
la cocinilla poniendo a calentar agua para el
desayuno, le dije a Edgar que alistara sus cosas,
solo llevaríamos una cuerda para encordarnos
los cuatro. Una vez que estuvimos listos, nos
despedimos de Sonia, ella nos desea suerte en
nuestro intento. Niza y Juan vinieron a nuestro
encuentro desde el refugio. Serian las 03:05
cuando empezamos esta nueva aventura, el camino
al nevado Ishinca se encuentra mejor demarcado,
el amplio sendero facilita la progresión
durante la madrugada. Habíamos decidido
atacar su cumbre entrando por el camino que
lleva al collado del Ranrapalca, llegar al inicio
del glaciar toma mas tiempo, pero se gana altura.
Cuando estábamos por llegar al refugio
avanzado, vimos que las primeras cordadas que
habían pasado la noche en el campo morrena
empezaban a dirigirse al glaciar para seguir
la ruta normal en su intento por llegar a la
cumbre.
El amanecer nos alcanzo cuando estábamos
por llegar al inicio del glaciar, no hacia demasiado
frío, a comparación del Urus,
en el Ishinca corre menos viento. Comimos algo,
mientras nos alistábamos para ingresar
al glaciar, habíamos decidido el orden
que tendría cada uno al encordarse, de
primero Marco, luego Edgar, Niza y al final
Juan. Serian las 07:30 am cuando empezamos el
ascenso del nevado Ishinca, seguimos por una
gran planicie de hielo el cual presentaba algunas
grietas, el desnivel era moderado, pasamos por
el lado izquierdo de una gran grieta, la huella
marcada en el hielo asemejaba una carretera
en esta primera parte.
Poco
a poco ganamos altura, conforme avanzábamos
la suave pendiente se transformaba en largas
y pronunciadas lomadas que empezaban a exigirnos
mas esfuerzo para superarlos. Nuestra guía
era la cumbre el cual podíamos verlo
durante todo el trayecto, podíamos ver
el avance de las otras cordadas siguiendo la
ruta normal. La ultima hora de camino a la cumbre
fue el mas fuerte, pues ahora seguíamos
por una fuerte pendiente, las detenciones para
recuperar el aliento eran más frecuentes,
el calor era cada vez más intenso, tuve
que sacarme la parca y continuar solo en polo,
mis amigos también tuvieron que quitarse
una capa de ropa de abrigo.
Cuando nos faltaba poco para llegar, pudimos
ver a las primeras cordadas que llegaban a la
cumbre, él verlos ahí, en lo mas
alto nos daban ánimos para seguir. Nos
cruzamos con una pareja de extranjeros que estaban
retornando al campo base, el ultimo tramo hacia
la cumbre es bordear una gran grieta que se
encuentra debajo, para luego seguir por una
expuesta arista de unos 5 metros donde se han
tallado peldaños en el hielo. Llegamos
a la cumbre cuando dos cordadas emprendían
el camino de regreso, uno a uno fueron apareciendo
los integrantes de mi cordada, poniendo sus
pies en la cumbre.
Podía
ver la satisfacción reflejado en sus
rostros, por la segunda cumbre conquistada en
dos días, esta un poco mas alto que la
primera, las cumbres cambian año tras
año, me acuerdo que la gran grieta que
pasamos previo a la cumbre era hace dos años
atrás solo una pequeña fisura.
Comunicamos el éxito alcanzado a Sonia
quien se encontraba en el campo base. Aprovechamos
el estar solos ahí en lo mas alto, para
tomarnos fotografías, pues ya veíamos
que otras cordadas estaban por llegar. En un
determinado momento tuvimos que acomodarnos
los 13 montañeros que estábamos
en la cumbre, para poder sentarnos a disfrutar
de la hermosa vistas que habían bajo
nuestros pies.
Estuvimos
hasta las 11:30 am, pensé en regresar
por donde habíamos subido, pero Niza
propuso seguir la ruta normal, queremos completar
el recorrido por un camino diferente, por decisión
de la mayoría se acordó seguir
la propuesta de Niza, les dije que por esa zona
habían mas grietas y que algunas de ellas
tendríamos que saltarlos, aun así
no cambiaremos de idea fue la respuesta unánime.
Empezamos
el retorno destrepando por una arista expuesta
que bordeaba la cumbre, despacio, paso a paso
lo fuimos dejando atrás, luego continuamos
por una ladera poco pronunciada que llegaba
al borde de una grieta. Nos cruzamos con las
ultimas dos cordadas que se dirigían
a la cumbre. Ahora Juan era el primero de cordada
y Marco el ultimo, llego al borde la grieta
y lo salto, luego era el turno de Niza, quien
estaba dudando en saltarlo, le tomó algo
de tiempo decidirse a hacerlo. Pasado este primer
obstáculo, el camino sigue una línea
horizontal a la izquierda bordeando una inmensa
cueva en el hielo, el cual mostraba hilos de
hielo colgante de su parte superior, era una
hermosa cueva. El fuerte desnivel cedía
conforme perdíamos altura, otra grieta
que saltar, luego tuvimos que pasar una zona
cubierta de una capa de hielo en mal estado,
hasta que finalmente llegamos al final del glaciar.
Descansamos un rato en la morrena, la tensión
del descenso nos había cansado un poco.
Nos
quitamos el equipo usado en el glaciar, guardándolo
en la mochila, comimos algunas frutas y uno
que otro dulce. Dos cordadas que habían
bajado antes que nosotros se alistaban a continuar
el camino descendente por la morrena. Luego
del reparador descanso retomamos el descenso
al campo base, bordeamos una laguna ubicado
cerca al campo morrena, donde un numeroso grupo
de andinistas se encontraban desmontando su
campamento.
Los
esperé hasta que todos llegaron al camino
principal, ahí les dije que cada uno
siguiera su ritmo de caminata al campamento
pues no había forma de perderse. Continué
el camino al campo base seguido de Niza, Edgar
y Juan venían un poco rezagados, serian
las 14:20 cuando llegamos al campamento, Niza
siguió hacia el refugio, Sonia había
preparado algo de comer, intercambiamos algunos
comentarios sobre la ruta, media hora después
llegó Edgar, Juan el ultimo en llegar,
se le notaba cansado pero contento por la cumbre
alcanzada. Puse a secar algunas prendas que
estaban un poco húmedas por la transpiración,
las botas de plástico, descansando luego
un poco dentro de la carpa.
Cuando
la noche empezaba a cubrir con su manto de oscuridad
nos pusimos a preparar la cena, primero un mate
para calentar el cuerpo, luego sopa y cuando
nos encontrábamos preparando el puré
se nos acabo el gas del ultimo de los tres balones
que habíamos llevado. ¿Ahora que
hacemos? Nos preguntamos los tres, la única
solución que teníamos era ir al
refugio y pedir que nos calentaran el agua a
usar en la preparación del puré
de papas que seria nuestro plato de fondo en
la cena. Colocamos lo necesario en una bolsa
y nos fuimos al refugio, al ingresar fue una
grata sorpresa encontrarnos con nuestro amigo
Edgar Roca, quien había llegado en la
tarde con un grupo de italianos, después
de los saludos, le explicamos el apuro que estábamos
pasando, él nos facilita el uso de la
cocina para preparar el ultimo plato de nuestra
cena, Niza y Juan continuaban descansando. Cuando
estábamos por cenar recién aparecieron
en el comedor, serian cerca de las 21:00 pm,
acordamos en abandonar el campo base el martes
al medio día.
Martes
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