Preguntar
siempre a los pobladores locales sobre el estado
de los caminos y la dificultad de la ruta. Evitar
fiarse de las informaciones de los pobladores
sobre tiempos y distancias ya que, con frecuencia,
suelen basarse en apreciaciones subjetivas.
La clásica respuesta “aquicito
nomás” puede significar largas
horas de caminata en condiciones de gran altura
o pendiente.
Los
refugios de alta montaña son prácticamente
inexistentes en el Perú, salvo algunas
excepciones: en la Cordillera Blanca sólo
existen tres refugios y un vivaque.
Refugio Perú
4,765
m. (Battistino e Giandomenico) ubicado al final
de la aproximación al nevado Pisco (5,752
m.s.n.m) cuenta con 80 camas, calefacción
y comida. A 3 horas de camino desde Cebolla
pampa.
Refugio
Ishinca
4,350
m. (Padre Daniele y Giulio Mártires de
la Caridad), en la quebrada del mismo nombre,
cuenta con 60 camas, calefacción y comida.
Cerca de 5 horas de camino desde Pashpa, Joncopampa
o Collón.
Refugio
“Don Bosco”
Huascarán
4,760 m. cuenta con 60 camas, calefacción
y comida, a 4 horas de camino desde Musho.
El
Vivaque “Longoni”
5,000
m en la quebrada Ishinca – Laguna Ishinca.
Cuenta con 18 camas, solo para pernoctar, cerca
de 7 horas de camino desde Paspa, Joncopampa
o Collón. Existen también refugios
en la laguna Parón (Ancash), propiedad
de una empresa hidroeléctrica.
Deben
ser realizados por guías altamente capacitados.
En el ámbito de las cordilleras Blanca
y Huayhuash son coordinados por la USAM (Unidad
de Salvamento de Alta Montaña) de la
Policía Nacional del Perú o la
Casa de Guías, a la que se debe contactar
para llevar a cabo las acciones de búsqueda
o rescate. Su costo debe ser abonado por el
accidentado o por familiares de éste.
La USAM tiene su sede en la ciudad de Yungay
(043 793333, 043 793327 ó 043 793291,
e-mail: usam@pnp.gob.pe). En caso de requerirse
un helicóptero de apoyo, las autoridades
consulares de cada país se encargan de
negociar los montos de alquiler de aeronaves
con la PNP, el Ejército o la Fuerza Aérea.
Salvo
que se trate de leves percances, la USAM atenderá
a toda persona que sufra un accidente en la
montaña, o precise servicios médicos,
aunque no posea un seguro. Sin embargo. es más
que recomendable, pertinente, contar con la
correspondiente póliza de seguro que,
en caso de accidente mortal, facilite el traslado
de una persona fallecida a su país de
origen. La USAM no cobra directamente los gastos
ocasionados por el rescate. El importe del rescate
lo remite, por medio de un patronato, a la compañia
de seguros de la persona accidentada.