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Aventura
en Kuelap y las cataratas del Gotca.
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Por:
Edison Willacorta Pinedo
Yo
pensaba que todos los atractivos turísticos
del Perú ya eran conocidos, y es que uno
se pregunta como unas cataratas de estas características
(la tercera más alta del mundo) se mantenía
oculta.
Llegar a las cataratas de Gotca, por lo pronto,
es un poco inaccesible ya que aún el camino
no es bueno, digamos que es para personas que
están en buen estado físico.
Otro detalle es que el flujo turístico
es bajo, por lo tanto, no se encuentra movilidad
todos los días y si la encuentras el costo
es alto ya que tienes que pagar por toda la movilidad
completa.
Primer
día: CONTACTO EN CHACHAPOYAS
Llegué a Chachapoyas a las 15:00 horas
y traté de ponerme contacto con alguna
agencia de turismo para poder ir a las cataratas,
lamentablemente no encontré una formal.
Me puse en comunicación con un amigo llamado
Oscar que había contactado previamente
desde Lima. Él me invito cordialmente a
su casa y me explicó los detalles y pormenores
del turismo en Chachapoyas. También me
comentó como hacer para llegar a las cataratas
del Gotca pues eso era el objetivo de mi viaje
.
Salimos en busca de un alojamiento y elegí
el Hotel Las Orquídeas del amigo Jorge
Guardia que muy gustoso nos atendió.
Luego de darme un baño salí a ver
como hacía para ir a las cataratas. Fuimos
a dos agencias informales y nos dijeron que salían
a las cataratas si había gente, esa era
la única condición; así que
tuvimos que esperar al día siguiente y
levantarnos temprano para estar en la plaza de
armas y ver si Había gente para nuestra
salida al Gocta.
Kuelap
es ya un lugar arqueológico importante
en el mapa turístico del Perú. Sus
murallas hechas de piedra deslumbran al visitante
tanto nacional como extranjero.
Segundo
día: A KUELAP NO ES TAN DIFÍCIL
LLEGAR
Salí del hotel alas 7:15 rumbo a la plaza
de armas y hasta las 9 solo éramos Oscar
y yo para ir a las cataratas, el costo de ir sólo
dos era muy alto así que se frustró
la salida al Gocta , pero para no desperdiciar
el tiempo decidí ir a conocer la Fortaleza
de Kuelap que es el principal atractivo de Chachapoyas.
La ruta a Kuelap también es de 3 horas
aproximadamente, se sigue por una trocha en mal
estado. Todo el trayecto es de subida a la cordillera
oriental observando chacras de papa principalmente.
Llegamos a un pueblito llamado María donde
se hace un ligero descanso y se solicita nos preparen
un almuerzo. En este lugar hay un teléfono
público, alojamientos y restaurantes, muchos
de los turistas se quedan un día a dormir
allí .
Luego de hacer el pedido salimos junto a los demás
compañeros de viaje a Kuelap que está
a 20 minutos de este pueblito. Llegamos a la falda
del cerro donde está la fortaleza y desde
donde se puede apreciar las paredes de piedra.
Allí te te deja la movilidad para que camines
unos 30 minutos aproximadamente y llegues a la
entrada donde lo primero que encuentras es una
gran pared con dos ingresos al interior
Atravesando estos pasajes recién se puede
encontrar las construcciones habitacionales que
son de forma circular. Aún hay mucho por
limpiar y dar mantenimiento pero por doquier se
ve la magnitud de esta obra de los antiguos Chachas,
el nivel alcanzado en su ingeniería y los
problemas bélicos que debieron tener para
construir ese fuerte militar y residencial sobre
esa colina.
Ya recorrida la fortaleza (dos horas) y con un
hambre de esos que solo los viajeros tienen, bajamos
al pueblo de María donde nos esperaba un
estofado de gallina ¡¡¡uhmm...!!!
buenazo y una vez saciado nuestro apetito regresamos
a la ciudad de Chachapoyas, llegando a las 21:30
horas (el tiempo total requerido para ir a Kuelap
es de 12 horas. El costo depende mucho de la cantidad
de gente que vaya, entre 30 a 50 soles incluye
transporte ida y vuelta, comida, y guía:
El ingreso a la fortaleza cuesta 11.50 soles.
Las
habitaciones de Kuelap son de base curva y ostentan
decoraciones geométricas y simbólicas.
Tercer
Día. GOTCA, ¡ALLÁ VAMOS!
Nuevamente salí del hotel a las 7 de la
mañana rumbo a la plaza a ver si por fin
podía ir al Gotca. Esta vez encontré
a 4 chicos que también querían ir,
eran futuros médicos que estaban haciendo
el CERUN (servicio médico obligatorio para
titularse) en Bagua, así que ya éramos
6 y con eso podía salir una combi a un
costo de 45 soles por persona. Algo caro pero
estaba ya decidido, ese día conoceríamos
el Gotca.
Salimos algo retrasados (8:15 horas) por si llegaba
alguien más, pero no sucedió, así
que con 6 personas salió la combi rumbo
hacia le pueblo de Cocachimba. Esta ruta es como
ir a Pedro Ruiz, que está en la carretera
Fernando Belaunde, y desde donde se puede ir hacia
Chiclayo o hacia Rioja y Moyobamba.
A una hora de viaje se llega al puente sobre el
río Utcubamba que es el desvío para
el pueblo de Cocachimba, de allí la trocha
es más fea. Tiempo estimado del desvío
al pueblo donde te deja el carro es de 20 a 30
minutos.
Llegamos por fin al pueblo, específicamente
al estadio donde ya los pobladores tienen un guía
permanente esperando a algún turista, el
costo del guiado es de 20 soles.
También en este pueblo se pide la comida
para el retorno, el estofado de gallina es lo
más común y recomendable.
Una vez hecho el trato para el almuerzo salimos
a las 9:30 rumbo a las altas cataratas. No sabíamos
lo que nos esperaba, en un primer tramo el camino
es relativamente bueno (1 hora) de allí
poco a poco se empieza a poner más dificultoso,
con muchas bajadas y subidas, piedras y barro.

Existen
múltiples listados de las cataratas más
altas del mundo elaborados con diferentes criterios.
Tomando como base el listado de la National Geographic
Society, publicado el 2005 la del Gotca es la
tercera más alta del mundo (771 m.). El
Salto del Ángel en Venezuela (972 metros)
es la mayor y los Tugelafalls (Sudáfrica,
948 metros) la segunda.
Queda la catarata Yosemite (EE.UU. con 739 metros)
en cuarto lugar, el Cuquenan (Venezuela, 610 metros)en
el quinto y Sutherlandfalls (Nueva Zelanda, 579
metros) en el sexto lugar a nivel mundial.
Ya
lo saben amigos la tercera más grande está
en Chachapoyas, Amazonas, en nuestro querido Perú.
771
metros: GOTCA ¡ERES GRANDE!
Hay lugares donde tienes que arrastrarte por la
pendiente y agarrarte de las raíces de
los árboles. Pasas quebradas y chacras
de caña de azúcar, y a las dos horas
de dura caminata se puede divisar por primera
vez la gran caída de agua del Gotca. Se
la ve relativamente cerca pero llegar hasta allá
demora dos horas más de camino cada vez
mas feo. Este tramo lo están arreglando
los lugareños para facilitar el acceso
hasta el cauce del río, este tramo se desarrolla
en medio de piedras resbalosas y el agua que viene
de la gran cascada.
Algunos compañeros comentaban que les dijeron
que era un tour de aventura y no un tour de tortura,
nadie pensó que para llegar se tenía
que caminar tanto y en condiciones extremas, pero
ya estábamos cerca, ya no había
pendientes y poco a poco el ruido de la caída
del agua se hacía más fuerte, hasta
que un lugar perdido en el tiempo, con una gran
pared en forma de media luna, nos dio la bienvenida.
Ya sólo se puede apreciar la ultima parte
de la caída, pero es ¡realmente impresionante
y maravilloso!. En ese lugar el agua cae en forma
de micro lluvia, corre mucho viento, tienes que
abrigarte un poco y dejar que toda esa naturaleza
colme tus sentidos.
El
tiempo estimado de permanencia en las cataratas
es de 1 hora, mas o menos, luego el frío
te motivará regresar. No quise irme sin
antes darme un baño en la poza de agua,
gigantesca, oscura y helada, factores que no me
permitieron llegar al centro mismo.
Después del chapuzón y las respectivas
fotos, me cambié y tan solo de pensar en
lo que tenía que caminar de regreso, me
empezó a doler el cuerpo.
A las 13:30 horas empezamos nuestro penoso retorno
satisfechos de haber logrado estar en este lugar
magnífico que la naturaleza nos ha brindado.
A las 17:15 súper cansados y muertos de
hambre, llegamos al pueblito a comer el estofado
y asentar con una cervecita para brindar por nuestra
exitosa aventura. E.V.
Noten
al narrador de esta aventura empequeñecido
al lado del Gotca.
Por
motivos de creencias, esta catarata de 771 metros
de altura estuvo durante décadas rehuida
por los pobladores quienes no acercaban ni sus
campos de cultivo hacia ella. La desaparición
de un campesino por esa zona y la leyenda de una
olla llena de oro protegida por una gran serpiente,
o una sirena de cabellos rubios, aumentó
los temores y alejó a los lugareños
quienes creían podían desaparecer
o al menos recibir alguna maldición en
este lugar. Hoy ha cambiado la situación
y son ellos quienes fungen de guías luego
que este año el ciudadano alemán
Stefan Ziemendorff (32) la hizo pública
en una conferencia de prensa en la Municipalidad
de Chachapoyas.
Fuente:
Revista digital: Amigos
& Aventura
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