| Cieneguilla
- Cerro Mal Paso |
DE
LA FLOR DEL CAMPO A LA FLOR DEL CAPTUS
15 de Febrero del 2004
Si
yo soy como la flor del campo, perdida en
los caminos, en los cerros y en los llanos,
solitaria, alegra la vista, colorea el camino,
anima la marcha, descansa el espíritu,
se recrea la vida. Pues bien, cuando me encuentro
una flor perdida en lo alto del Mal Paso,
es un encuentro fortuito que no puedo olvidarlo.
Pero hubo antes algo que me lleno de esperanza:
Mientras subía, me encontré
con tres hermosas flor de cactus, pero eran
tres la mía crece solitaria y sin protección.
Me indica el camino es vector de mi vida,
flecha escondida.
Una
hermosa caminata bajo un sol de justicia por
la quebrada de Huaycán, para remontar
por una de las lomas, no la más fácil,
seto para los guías para que tomen
nota para la próxima (dedicado a Sonia
en especial) Unos a las doce, hora calculada
y otros a la una por esperar, estábamos
en la cumbre gozando de una hermosa vista
del valle del Lurin por Cieneguilla y por
el otro lado la quebrada de Tinajas, antigua
carretera que subía hasta Huarochiri
por un desierto y despoblado abrasador por
donde bajamos al óvalo de Cieneguilla
y emprender el retorno después de un
“fresco” descanso.
Al
arrancar nos presentamos, éramos quince:
Marco, Sonia, Pedro, Eduardo, Sergio, Iván,
Marta, Loisit, Jorge, Enrique,... otros y el
que escribe. Buenos amigos, compartimos el camino
y el agua tan necesaria, sobre todo para los
que se les acababa.
En
la cima, una caña y restos de una bandera
ondeaban. A las dos comenzamos la bajada y en
dos grupos, me metí en el de los exploradores
que nos llevó a una escabrosa quebrada
en la que levantamos un zorrino y restos de
una vaca, cría y gallina. Más
abajo un bloque de piedra de 10000 Kg para tallar
una estatua estaba esperando el camión
que lo llevara al taller donde lo transformarán
en algo vivo, eso espero para un lugar bonito,
un parque, una plaza.
Los cactus en la ascensión tenían
formas muy animadas y sobre todos alguno que
ponía su flor hermosa en lo más
alto de una de sus ramas. La flor del campo
se encanto con la del cactus e hicieron buenas
migas (piña) y gozaron en la montaña.
¿Cuándo
volverá la flor del campo a encontrarse
con la del cactus?
Emilio Iglesias Yuste
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