Escrito
y Fotográfias: Guías de Don Bosco
EXPLO
6000
Era octubre del 2005, el silencio del valle de
Quilkayhuanca era interrumpido por los aspirantes
e instructores. Este era el escenario del CURSO
DE GUIAS 2005. Como objetivo “EL CHINCHEY”.
Conocía esta montaña de nombre y
también por algunos artículos de
revistas de montaña ó quizás
cuando daba una ojeada a la carta geográfica
de la Cordillera Blanca. El Chinchey 6226 m. erguido
con orientación hacia oriente por encima
de las quebradas remotas de Huari y Huantar.
El
mal tiempo nos dejo lejosde intentar trepar su
escarpado lado oeste, por la conocida vía
austriaca del año 1936. Supe entonces que
esta montaña guardaba algo interesante...
Un año mas tarde yo era Guía, el
recuerdo del Chinchey y del valle de Quilkayhuanca
se había convertido en una nostalgia, fue
cuando el director de la escuela de montaña
DON BOSCO en los Andes Giancarlo Sardini me invita
a participar de una exploración EXPLO/6000
y la posible ascensión del Puntacuerno,
montaña mítica y hasta entonces
escalada solamente una vez por peruanos Américo
Tordoya y Augusto Ortega.
El
acercamiento lo tuvimos por la quebrada Honda,
por la laguna Minoyor. Olvide mencionar que el
Puntacuerno 6056 msnm hace parte del macizo del
Chinchey. Esta fue mi segunda ocasión para
tener una visión mas completa del Chinchey.
Logramos el col de la Esperanza 5250 m., ubicado
al sur del grupo Chinchey. Cambiamos de vertiente
e instalamos el campamento en la morrena del Chinchey.
Los días posteriores sirvieron para tener
mas claro nuestras expectativas montañeras.
Lo vi por primera vez la cara nor.- este de los
Chinchey, entre ellos en el fondo del glaciar
una silueta muy parecida Alpamayo llamó
mi atención. Una elegante pared se abría
hacia su arista comital. Mas adelante comprobaría
que no valía la comparación con
el Alpamayo en cuanto a su dificultad, claro.
Me
pregunté ¿Será que estas
montañas estarán reservadas para
los peruanos que queremos hacer nuevas ascensiones?
Esta cara del Chinchey central capto mi atención
de retorno de la Explo 6000 del Puntacuerno y
animo a indagar acerca de esta variante de escalada.
Su parecido al Alpamayo por momento me insito
a pensar que podría ser una alternativa
de ascensión al Alpamayo. . Quedó
tan grabada en mi mente como aquella canción
que nos recuerda el verdadero amor. Esa visión
de aquella pared que por momentos se parecía
al Alpamayo me animó a indagar acerca de
esta variante de escalada y a pensar que podría
ser una alternativa de ascensión al Alpamayo.
Con todas estas motivaciones, como cuando un artista
encuentra a su dulcinea.
Con todas estas motivaciones tome contacto con
el señor Antonio Gómez Bohórquez
“EL SEVI “, conocedor de vías
de escalada en la cordillera blanca, su pronta
y animosa respuesta sello mi deseo de escalar
el Chinchey por esta cara, en sus archivos no
se registraba ninguna vía.
En adelante debo referirme en este artículo
en plural, porque ha sido un equipo que ha trabajado
para hacer realidad este sueño. La expedición
forma ELIAS FLORES, MICHEL ARAYA, MIGUEL MARTINEZ,
QUIQUE APOLINARIO y, el equipo de porteadores
DAVID FLORES, MOISÉS Del Ríos, DAVID
Miquias, YHONATAN de la Escuela de Guías
DON BOSCO en los Andes de Marcarà.
Como
anteriormente me he referido el acercamiento tiene
un aire de lugares remotos, había que pensar
en la logística, el transporte y el alojamiento
en Huantar, nuestro punto de referencia y apoyo.
Por ser una casualidad encontramos al Padre Gumersindo
Párroco de Huantar y los voluntarios de
la OMG italiana la Señora Cristina, don
Giovanni y Silvio, quienes nos acogieron y fueron
parte importante en la cadena de ayuda de esta
expedición. Les estamos agradecidos. Mis
compañeros Miguel Martínez y Michael
Araya consiguieron una ayuda económica
por parte de unos clientes y amigos suyos del
CAI de MASSA (ITALIA) que nos fue fundamental.
Nos toca hacer referencia a la señorita
Marlene Manrique por su colaboración. El
equipo técnico facilitado por la escuela
de Guías Don Busco de Marcará.
La
salida fijada para el 02 de mayo, fue postergada
como nos sugerí nuestro director Giancarlo
Sardini, por las malas condiciones de la nieve,
al el 19 de mayo. Sin cambios posteriores dimos
inicio viaje a Huantar con cielo despejado, prometedor
para las escaladas. Desde Huantar iniciamos con
transfer hasta el pueblo de Mallas. Luego iniciamos
un trekking por la quebrada Rurichinchay un valle
profundo y poblado de vegetación desde
sus inicios. Junto a nuestro equipo de arrieros.
Es difícil encontrar rastros de la presencia
de escaladores o trekkeros. Solo es conocido por
campesinos quienes son propietarios del ganado.
Las acémilas no pueden acceder hasta el
campo morrena así que fue dura labor de
nuestros bravos porteadores hacer el traslado
de comida y equipo.
Un día de reposo e el campo morrena 4950
m, nos basta para dar rumbo el 23 de mayo al Campo
1 del Chinchey. El glaciar es progresivo con algunos
pasos cortos de seracs. Instalamos el campo 1
a 5200 m. El 24 de mayo seria nuestro DIA de ataque.
Mis compañeros Miguel y Elías abrieron
huella esa misma tarde. Deseosos de que amaneciera
pronto nos echamos a descansar cuando el sonido
de algunas precipitaciones sobre la carpa nos
inquieto. No presagiábamos que el mal tiempo
se extendería por 2 días. Era el
capricho de la montaña. Permanecimos ese
tiempo, la prudencia nos hizo llevar reservas
extras de alimentos y combustible. Nuestras miradas
se orientaban hacia el oriente, esperando que
las nubes se disiparan. Transcurrieron dos días
así, en la carpa.
Por
radio llamamos al grupo de porteadores para el
retorno. Cuando habíamos agotado temas
de conversación en la carpa y los porteadores
en camino para el descenso, una leve mejora en
el cielo nos ilusiono. Decidimos esperar un día
más... La larga espera de esos días
tuvo su fruto, la noche gélida nos anunciaba
buenas probabilidades y, fue así. El DIA
del 26 de mayo a las 02: 00 horas iniciamos la
escalada. Unas dos horas hasta el inicio de la
pared y, se nos abrió la aventura del Chinchey
Central 6222 msnm.
Encontrar
la dirección exacta de la vía nos
tomó tiempo. Habíamos calculado
dar retorno para el medio día, momentos
después cuando rondaba el medio día
nos daríamos cuenta que estábamos
equivocados. La pared tomaba una inclinación
de 60 a 65 grados. Las estacas de hielo se hicieron
imprescindibles. Aun era de noche en los primeros
largos. Los primeros destellos luz se anunciaban.
El sol llega y nos confortó. Nos agrado
el espectáculo que presenta el alba lleno
decolores. Es un espectáculo que pensamos
solo sé, aprecia en el lado este de las
montañas. Continuábamos escalando,
relevos, largos de 60 metros y seguros intermedios.
Sabíamos que la nieve cambiaria con el
sol, pero este detalle marco mucho las condiciones
de la escalada. En este lado la incidencia del
sol desde la mañana es mas fuerte que en
otras caras así la nieve fango tan conocida
en la cordillera nos ofreció mejor dificultad.
La cordada de Miguel y Michael nos adelantaron
por dos largos. Oportuna iniciativa que nos ayudo
a mí y Elías a ser recuperados de
la pared con la nieve dilatada. A 6000 metros
la psicología cambia, los miedos se hacen
más grandes. Comprendimos mejor el trabajo
de equipo. Un par de largos mas y logramos la
arista somital. Para nuestra sorpresa el reloj
marcaba 1: 30 PM. Entonces nos dimos cuenta que
no era esta montaña tan parecida al Alpamayo.
El cansancio se hacia notar con su mas alto rigor.
Los días de espera nos estaban pasando
la factura, la deshidratación más
el sol fuertísimo nos habían agotado.
Unos largos antes de salir de la cresta los deseos
de renunciar la montaña golpeaban mi mente
constantemente. En la cresta nos dimos encuentro
y, en silencio me di cuenta el trabajo de equipo
y compañerismo que habíamos tenido
desde el inicio desde que planteamos esta escalada
en la comodidad de la ciudad. El Puntan Cuerno
ya quedaba por debajo de nosotros. Huantar y probablemente
Llamellin se veía en el horizonte, dimos
todo un respiro y solo quedaban casi un largo
de cuerda y tendríamos la cumbre que nos
estaba costando sacrificio. Fueron dos largos
de cresta que enfrentamos con mucha precaución
para no ser sorprendidos por la cornisa. Como
repetía anteriormente logramos la cumbre
a 1 y 30, nos juntamos y felicitamos. Esta vez
no cantamos allá arriba como lo hicimos
en el Shaqsha años atrás... pero
estuvimos felices, creo cansados. ... pero estuvimos
aunque cansados, muy felices de estar allá
arriba.
Desde
la cumbre llamamos a Marcara para compartir nuestra
alegría con Giancarlo y el resto de nuestros
compañeros de la escuela. Hacia calor y
este detalle nos invito a reflexionar que seria
prudente esperar que el sol cambie de puesta y
así la nieve cambie y se hiciera más
sólida, para el descenso. A las 3 iniciamos
los rápeles buscando la dirección
mas recta hacia el glaciar. Los rápeles
se sucedían y no alcanzábamos el
glaciar. Los 750 m. de pared nos tomo cerca de
5 horas. Miguel y yo estuvimos exhaustos ya sin
nada de agua, derretir la nieve fría en
el paladar calmaba la sed haciendo de esto un
delirio. Es impresionante como la nieve que encontrábamos
entre sombras podía tener mejor los cuerpos
muertos para los respectivos rápeles. Llevábamos
con nosotros 8 estacas, cuando ya habíamos
usado las séptima la preocupación
se hizo intensa. ¿Habría que dejar
un piolet? Por suerte encontramos hielo duro y
no fue necesario dejar el Piolet. Miguel se cortó
los dedos con los filos de los tornillos de hielo,
yo pase un enfriamiento de mis manos, con los
guantes de repuesto me ayudé, Michel tuvo
problemas con el prusik, Elías no tuvo
mayores inconvenientes. Ya era las 8 de la noche
cuando terminamos los rápeles. De retorno
al campamento las precauciones continuaban para
nosotros en el glaciar agrietado.
El
las carpas los porteadores nos esperaban desde
el medio día como probablemente habíamos
calculado volver. La boca la teníamos amarga
por la sed. Una bebida y continuar el descenso
al campo morrena, una hora y media más.
En la morrena una sopa que encontré tenía
sabor medio amargo, creo yo, era la sensación
que tenia yo por la sed intensa. No se si esta
escalada con mis compañeros ¿es
ó será? La más agitada. Tome
rumbo y me dirigí a mi carpa con el solo
propósito tal como yo y mis compañeros
dejar reposar nuestros cuerpos tras cerca de 20
horas de acción. Cerramos los ojos y nos
dormimos sin tratar de buscar entre los sueños
el Chinchey porque aquel día lo habíamos
escalado.
La vía directísima del Chinchay,
la hemos dedicada a “Alberto Vittone”
un bienhechor Italiano del Escuela Don Bosco que
en estos años no ha ayudado mucho y que
ahora descansa en paz.
AGRADECIMIENTOS:
Al Padre Ugo De Censi, a la familia. Sardini Marina
y Giancarlo, a la familia. Torre Giovanni y Cristina
y al amigo Silvio.
GRACIAS AL ESPIRITU AVENTURERO QUE NOS HAN ENSEÑADO
LOS AMIGOS ITALIANOS.
GRACIAS A DIOS...
Fuente: http://www.climbingperu.com
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