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Primera
Cordada Peruana en la Nose, El Capitan
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Por:
Maribel Elias y Diego Fernandez
En
agosto se presento la oportunidad de ir a Yosemite,
y con Maribel Elías habíamos visto
la posibilidad de hacer algo en El Capitan que
es la pared mas emblemática (ALUCINANTE)
del parque. Así que planificamos el ascenso
a The Nose que de paso es la ruta mas clásica
del monolito, que tiene 1,032 metros distribuidos
en 31 largos. La pared desde abajo se ve impresionante,
es literalmente un mar de roca.
Comenzamos
a prepararnos probando algunas rutas de la zona
para acostumbrarnos al tipo de roca, Maribel ya
había escalado en Yosemite y pude confirmar
lo que me había dicho un millón
de veces, ellos gradúan mucho mas bajo
que nosotros.
Probamos rutas de fisura principalmente, de entre
1 y 10 largos, la mas notable fue Freeblast, que
son los 10 primeros largos de la Salathe .
En
el parque encuentras que algunas fisuras son realmente
complicadas de empotrar dado que no son paralelas,
sino formadas por el sucesivo trajinar de pitones
en la fisura, lo que deja una forma totalmente
inútil para un buen empotre. Ahí
empotrar es cuestión de aprender la técnica
y acostumbrarte a que se te resbale la mano de
la fisura y los pies de la placa en algunas partes
en que es lisa debido al continuo rozamiento de
millones de pies de gatos durante tantos años.
Al
comienzo, queríamos hacer la pared en tres
días, confiados de nuestra capacidad, luego
de unos días y algunas vías y de
conversar con otros escaladores, decidimos que
era mas prudente escalarla en 5 días, considerando
la temperatura de 32º centígrados
sumada a la constante exposición al sol
y el peso del haulbag , fue la mejor decisión.
Descansamos
un par de días antes de meternos en la
pared, días que aprovechamos para terminar
de arreglar todo y alucinar la ruta, que si bien
en cuanto a dificultad no es tan complicada, si
es bastante técnica.
Los
días de descanso son realmente relajantes
cuando no tienes la tensión de pensar que
cosas se te pueden estar pasando, gorreando cafecito
del Lodge cercano al Camp4, teníamos la
rutina de sentarnos con los vasos vacíos
del café que compramos el primer día
e ir al rato a las maquinas a rellenar café
y de paso gorrear powerade, usar la tostadora,
un poco de mermelada y queso, una sana costumbre
si quieres estar largo tiempo escalando y no tienes
mucha plata.
Preparar
el equipo fue toda una aventura a parte, comprar
nuevos pies de gato, porque los que teníamos
los destrozamos en los días previos, revisar
todo el equipo, calcular la comida, hacer el poop
tube , conseguir embases para 30 litros de líquido
(en realidad puro gatorade), reparar el haulbag,
ropa, PH, etc, etc. Pesar todo y revisar de nuevo
que no se nos pase nada mas.
El
Haulbag que teníamos, hecho en Perú,
también nos hizo patalear porque no era
tan resistente como creíamos, así
que lo tuvimos que literalmente forrar en tape
luego de darnos cuenta que arrastrarlo 40 metros
le hizo demasiado daño, finalmente logramos
acomodar todo dentro del haulbag, en total llevábamos
algo de 50 kilos distribuidos en 30 litros de
agua, casi 10 kilos de comida y el resto de ropa,
bolsas de dormir y una cuerda extra.
Fuimos
a la pared un viernes, el día anterior
dejamos el haulbag en la reunión del primer
largo para que los osos no lo saquearan. Los días
anteriores no vimos a nadie en la pared y ese
día había por lo menos 3 cordadas,
con el calor que hacia, teníamos 2 cordadas
delante nuestro y unos italianos en el primer
largo, pensamos que iba a haber mucho tráfico
y eso nos podía demorar, meno mal los italianos
decidieron bajarse y pudimos empezar al toque.
El objetivo era llegar al cuarto largo con el
haulbag y fijar cuerdas hasta el largo 7, en la
tarde vimos bajar una cordada por el largo 10,
solo quedaba una encima de nosotros. Terminando
el día teníamos a un par de gringos
que venían detrás de nosotros para
dejar su haulbag en el cuarto largo y bajar a
descansar un par de días para luego retomar
la pared.
En
el cuarto largo había un péndulo
doble muy bacán, Maribel ya había
pasado el primer péndulo en el segundo
largo, llegue al final de un diedro medio ciego
y de allí tenía que pendular hacia
una fisura bien fea, era un pedazo de fisura ciega,
allí tenía que poner algo para hacer
otro péndulo, así que decidí
hacer un solo péndulo de unos 6 metros
hacia una presa que se veía bastante buena
y de allí levantarme hacia una laja que
formaba, en la parte alta, una repisa que llegaba
al final del largo, si no llegaba tenía
asegurado un columpio de 6 metros hasta el diedro,
me estiré todo lo que pude, haciendo un
mantel en la presa que tenía y llegue a
la laja, allí puse mi siguiente seguro
y pude seguir el doulfer hasta la repisa y a la
reunión del cuarto largo, donde pasaríamos
la primera noche. Maribel me alcanzo bastante
rápido y de allí seguí escalando
hasta el largo 6, no al 7 como pensamos, fije
cuerdas y baje al largo 4. Nosotros nos quedamos
ahí, sacamos las bolsas de dormir, la comida
y el rico Gatorade. Un buen día de chamba,
ahora nos tocaba descansar y lidiar con los bichitos
que caminan por toda la pared (incluidos nosotros),
al comienzo eran insoportable pero luego de haber
aplastado a unos cuantos nos acostumbramos.
Al
siguiente día comenzamos pilasas aunque
un poquito tarde, jumareando por las cuerdas fijas
hacia la reunión del sexto largo, ya allí
no estábamos seguros si la ruta seguía
con un péndulo o hacia arriba, el beta
dejaba abierta ambas posibilidades, ante la duda
decidimos esperar a una cordada que avanzaba muy
rápido, llego un pata de unos 40 años
a la reunión del sexto largo, resultó
que el pata conocía Perú, Huaraz
e incluso a Zarela (una amiga de Huaraz que tiene
un albergue). Como la cordada iba rápido
decidimos dejarlos pasar para ver por donde era
la ruta, esa fue una de nuestras peores elecciones,
una vez que nos pasaron, paso a liderar el segundo,
un patita de 23 años, muy fuerte según
nuestro recién conocido y ahora odiado
amigo, pero excesivamente lento. Este cambio nos
retraso algo mas de 2 horas, en una posición
incomoda, así que decidimos seguir. Maribel
tubo que hacer un pendulo hasta el otro sistema
de fisura, casi la perdí de vista cuando
entro a un diedro, luego comenzó a escalar.
Lo malo de los péndulos es que no puedes
dejar seguros por debajo de tu asegurador porque
sino este va a tener problemas para pasar. Luego
de un bonito largo Maribel armó el sistema
en la reunión del largo 7, de pronto ya
estaba en el inicio del siguiente largo, otro
péndulo y luego de un buen rato tenía
a la cordada que nos había pasado justo
encima mío, estaban en la reunión
del largo 8 e iban a bajar, pasaron a mi costado,
pidieron disculpas por la demora y desaparecieron.
Seguimos subiendo, Maribel hizo el ultimo largo
del día, llegábamos al largo 11,
queríamos llegar al 14, pero el retraso
lo hizo imposible, avanzamos tan lento que llegamos
a la repisa pasadas las 12 de la noche, además
Maribel se pego el susto de su vida cuando llego
a la reunión y se encuentra con un patita
que estaba durmiendo, luego nos enteramos que
eran unos ingleses que llegaron al largo 16 y
estaban bajando porque no pudieron pasar el péndulo.
Al
día siguiente, esta vez muy temprano y
con un nuevo plan en mente, ya que nuestro plan
de vivaquear en las reuniones 14, 20 y 26 se había
arruinado, escalamos hasta la repisa del largo
14 (la mejor repisa de la Nose), fijamos un par
de largos de cuerda hasta la bota, terminamos
temprano y descansamos cubriéndonos del
sol con la sobra que proyectaba el macuto, al
día siguiente escalaríamos hasta
el largo 24, diez largos pasando hacia la parte
mas expuesta de la pared. Además hacia
la tarde vimos que la cordada que dejo su macuto
en el largo cuatro, estaba llegando a las reunión
del 11, entonces no nos quedaba mas que llegar
al 24, porque la repisa del 20 era solo para 2
personas y malasa como vimos al día siguiente.
Ahora si que nos despertamos temprano, recontra
competitivos, a las 6 de la mañana ya estábamos
listos para partir, salimos volando (jumareando)
hacia el largo 16, tratando de dejar atrás
a la cordada gringa, pronto me encontraba haciendo
un péndulo, un pendulazo, con la reunión
20 metros encima mío, corría hacia
la derecha todo lo que podía para regresar
hacia el otro lado mas rápido y lanzarme
lo mas lejos posible, al cuarto intento logre
coger una presa y comencé a avanzar en
equilibro hasta que llegue al otro sistema de
fisuras, ya casi en la reunión del largo
17 en artificial y sin seguros abajo, excepto
los dos últimos que puse, se me salio el
tercer seguro q acababa de poner. Me tuvo el daisy.
Maribel no se entero hasta que llego a la reunión.
Ahora
Maribel tenia que bajar con mucho cuidado, porque
estaba dejando el haulbag apoyado en la bota,
sin asegurar, para que pudiéramos recuperarlo
luego, del largo 19 sin que hiciera un péndulo
tan fuerte. Siguió Maribel y luego yo,
en un largo que me dejo sin nueces y casi sin
huevos, parecía todo medido a la perfección,
teníamos lo necesario y lo justo para poder
terminar cada largo, llegue a la reunión
y ancle la cuerda del macuto, Maribel lo soltó
y de repente el macuto estaba debajo de mi reunión,
PERFECTO, no se rompió (constantemente
uno de nuestros mayores temores), allí
venia una travesía, un larguito y estábamos
en el 20, la repisa (muy mala, demasiado inclinada),
y teníamos todo el día por delante,
llegue al largo 21 y comencé a jalar macuto,
de pronto se atoro, luego de varios intentos,
Maribel, que estaba en el 20, logro ver de donde
se atoraba y lo saco, antes de una hora, Maribel
estaba haciendo EL LARGO de la Nose, el great
roof, la parte mas difícil de escalar en
libre, solo liberada por Lyn Hill y Tommy Caldwell,
un techo impresionante realmente. Se nos hacia
tarde y nos faltaban 2 largos para la repisa del
24, es largo 23 es un diedro aplastante al que
llegamos como a las 11, terminamos en la reunión
como a la 1 de la mañana, una buena repisa
para dos y menos inclinada que la del 20, un lujo.
Esa noche decidimos que saldríamos al día
siguiente o por lo menos no pararíamos
hasta la cumbre, con esa idea y luego de comer
y tomar agua hasta hartarnos, nos fuimos a dormir,
acurrucados por los insectos que nos caminaban
por todos lados.
Una
vez mas tempranísimo salimos, Maribel comenzó
el primer largo del día, luego seguí
con el largo 25, donde se me atoro una leva en
la salida (un Camalot rojo, por si alguien pasa
por ahí y lo saca), ya estábamos
en la ultima repisa de allí solo eran 5
largos, y seguía otro yucasa, un 5.13+
Maribel entro y como a la mitad de la ruta voló
un seguro y bajo algo friqueada, tenia que subir
hasta donde se quedo Maribel y seguir, la fisura
era una nada, donde entraban los pelos mas chiquitos,
realmente incomoda, pero finalmente asegurable
y con una vista hacia abajo impresionante, pronto
Maribel me alcanzo y llego a la siguiente reunión,
cuando subí, hasta ella, ya era de noche.
Nos
faltaban 3 largos, el siguiente se me hizo realmente
largo, largísimo y de noche, sin luna una
vez mas, solo se veía uno que otro punto
en la oscuridad de carros que pasaban abajo a
1000 metros, y una tranquilidad alucinante, en
un momento estaba tan oscuro que no veía
por donde ir y el beta indicaba un “alcove”,
mal momento para buscar un diccionario, que mierda
es eso, en fin me arrastre por donde creí
conveniente hasta que encontré senas de
la ruta, un techito muy bacán me llevo
a una repisa comodaza y a la hora tenia a Maribel
putenadome por los seguros del techo, me paso
un largo y de allí venia algo que en el
beta se veía divertido, una línea
continua de chapas, mostro, para correr enchapando,
lo que no dice el beta y no se ve de noche, es
que es todo extraplomado, tamare, una hora mas
colgado en la oscuridad y las chapas no es que
estén particularmente cerca así
que de noche por ratos me demoraba en encontrar
la siguiente. Cuando ya no vi mas, y se veía
fácil pensé que a lo mejor ya era
el final, se suponía que era un 5.5, pero
como no estaba seguro, antes de empezar me ajuste
los pies de gato y le grite a Maribel muy seriamente,
“ATENTAAAA QUE VOY A ENTRAR AL 5.5!!!!!”,
ella obviamente debe de haber sufrido un ataque
de risa.
Avance por el 5.5 y rápidamente me di cuenta
que se habían acabado los extraplomos,
me demore un poco en encontrar la siguiente reunión
y luego Maribel estaba subiendo, en un momento
se pego un pendulazo y se dio un buen susto, saque
el haulbag, salio Maribel y subimos por una pendiente
hasta un punto seguro, eran las 5 de la mañana
y estábamos en la cumbre de el Capitan,
éramos la primera cordada Peruana en hacerla
y ella la primera mujer peruana en escalar una
ruta en el Capitan, estábamos recontentos,
tomamos harta agua y encontramos unas botellas
con agua, con signos chinos que de hecho eran
de los chinos que se metieron a la Salathe, le
dimos vuelta a una y nos fuimos a dormir, a las
2 horas no podíamos seguir durmiendo porque
el sol nos estaba sancochando.
Al
dia siguiente, o mejor dicho a las dos horas de
habernos dormido, seguiamos con las mismas sonrisas
que seguro no se nos quitaron en todo el día,
bebimos, comimos, nos tomamos hartas fotos, antes
de iniciar el regreso, 4 largas horas de bajada
que Maribel confundió con 20 minutos por
lo que solo llevamos medio litro de agua. La bajada
es un poco complicada, bajamos por un costado
del Capitan íbamos bajando una media hora
y de pronto nos dimos cuenta que no teníamos
en poop tube así que regrese a buscarlo,
luego seguimos bajando, nos perdimos un montón
de veces hasta que distinguimos lo que podrían
ser los rapeles, hicimos tres rapeles y seguimos
caminando casi una hora mas hasta un estacionamiento
donde lo primero que hicimos fue tirar el poop
tube (que olía peor de lo que suena). Caminamos
hasta el carro e hicimos algo que habíamos
querido hacer desde que estábamos en la
pared, ir a una piedras en medio del río
y lanzarnos de ella al río, ese era el
splash que escuchábamos todos los días
mientras nos asábamos al sol, para nuestra
sorpresa, el agua no era fría… era
helada, casi no la hacemos, fuimos nadando a la
piedras saltamos y salimos tiritando, había
acabado la aventura, unas chelitas y al Camp4.
Fuente:
Maribel Elias y Diego Fernandez
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